Y iba caminando el por un terreno pedregoso, con poca vegetación y del color del desierto, pero sin ser un desierto propiamente dicho. Éramos dos hombres, y nos dirigíamos a una especie de construcción en ruinas.
El hombre que iba delante de mí llevaba ropas de color marrón, ni claras ni oscuras, pude verle muy bien el pelo, lo llevaba bastante largo y terminado en forma de pico, le llegaba más abajo de la media espalda casi hasta la cintura, muy rizado y con muchas canas. El parecía que era muy mayor, estaba envejecido, la cara y las manos las tenía muy arrugadas, puede que tuviera sesenta años, sin embargo si lo comparamos con las personas de ahora parecería tener más de noventa años.
Caminaba a su lado, sé que yo estaba muy mayor, tenía más edad que mi acompañante, calculo que unos setenta y seis años. Casi no tenía fuerzas para llegar a nuestro destino, nos falta muy poco para llegar pero yo ya estaba demasiado agotado. Al final conseguí llegar con vida al sitio que habíamos estado buscando.
Escondimos algo que podría ser un texto, un escrito o algo parecido, dicho escrito estaba dentro de una vasija, pero no era una jarra como las de guardar vino o aceite, era un recipiente de barro oscuro como de palmo y medio de alto y uno de ancho más o menos, la base era solo un poco mas estrella que la boca, se parece a las ollas de barro que en ocasiones se usan para cocinar en la actualidad. La vasija estaba bien cerrada, y la escondimos en un hueco de aquellas ruinas.
Después yo caí rendido, no tenía fuerza para volver pues ya era muy mayor. Posiblemente tuve que estar relacionado con el escrito o documento que escondimos, también puede ser que fuera hasta allí porque yo conocía el lugar secreto donde esconderlo y fuera como guía, pues de lo contrario no entiendo por qué fui a esconderlo sabiendo que era demasiado mayor para completar el viaje con vida.
Mi compañero estaba bien, a pesar de ser tan mayor tenía una vitalidad sorprendente y sé que el regreso con vida, o al menos tenía fuerzas para volver.
No sé si el documento que escondimos era el evangelio de Tomás, pues pedí ir a una vida relacionada con este tema, pero no puedo asegurarlo.
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25/09/2015
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ

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