Vida Pasada SERES MITOLÓGICOS 1: ELFOS DEL PLANETA JÚPITER
Lo que concluyo de esta vida pasada mía es que EL PLANETA JÚPITER ESTÁ O HA ESTADO HABITADO POR UNA ESPECIE DE HUMANOIDES PARECIDOS A LOS ELFOS, además de por hadas y reptilianos, al menos.
En esta vida pasada mía, lo primero que veo es que soy una especie de un hombre humanoide, muy alto y delgado. Llevo un casco, alargado, rojo brillante, de metal, y una capa roja que me llega hasta por debajo de los glúteos. Soy un hombre pero no soy humano, mi piel es azulada tirando a blanquecina, azul muy clarito.
Tenía el pelo castaño, liso, largo hasta media espalda. Las orejas acababan ligeramente en punta, parecidas a lo que nosotros conocemos como elfos. La cara era humanoide aunque de facciones muy finas, los ojos rasgados los tenía oscuros.
Mis piernas que eran muy largas y delgadas aunque fuertes, era muy ágil y fuerte. Vestía una especie de pantalones muy ajustados, de algún tejido parecido al terciopelo rojo oscuro, y en las tibias, en la parte frontal de las piernas, llevaba una especie de espinilleras de metal plateado, labrado. También llevaba una coraza, decorada con imágenes en relieve, de color rojo oscuro y negro, y en los antebrazos llevaba también protecciones del mismo color que la coraza. Iba armado con un gran machete oculto, y en mi mano llevaba una lanza alta que acababa en una con una gran punta de metal afilado.
Estoy en la entrada de un puente de piedra que conduce hacia un castillo, soy un guardián, muy fuerte y valiente, reconocido por la comunidad, y estoy allí vigilando el castillo, que es de forma ovalada y con numerosos ventanales muy amplios en forma de arcos de estilo gótico, acabados en punta. En ese castillo, que tenía varios pisos de altura, vivía la Realeza. En ese momento estábamos en peligro, y yo percibía desde lejos aunque apenas los veía que sus habitantes estaban agitados y nerviosos, pues estábamos en alerta roja.
Al pensar en esto, me acordé de mi mujer. Cerca del castillo había un gran bosque, y en medio del bosque vivíamos mi mujer y yo. Ella era parecida a mí, de la misma raza, pero más baja y delgada que yo. Éramos bastante más altos que los humanos actuales. Ella también tenía el pelo castaño, lacio y muy largo, y su piel también era azulada. Tenía la boca pequeña, las facciones finas, la nariz apenas se percibía, los ojos los tenía almendrados de un color azul muy profundo, como un cielo de una tarde de primavera despejada, muy bonitos.
Pero había algo más en su cara: en el centro de su frente tenía como un círculo de piel retorcida que en realidad era un ojo cerrado, que a veces habría. Ella era un oráculo viviente. Cuando ambos éramos muy jóvenes, me encomendaron la tarea principal de vigilarla y cuidar de ella, protegerla, pues era importante pero no vivía en el castillo, pues le tenían algo de miedo, la veían como un bicho raro. Pero yo descubrí que era un ser tan amoroso, bondadoso, tan especial, que me enamoré de ella y me casé y así seguí con mi función de protegerla.
Vivíamos en una casa en medio del bosque, algo parecida al castillo, de forma casi circular, sin esquinas, y con grandes ventanales en forma de arcos terminados en punta. Mi mujer no solía salir de la casa. Ella tenía visiones, había visto una marea verde, un gran ejercito de machos reptilianos que se estaban preparando para atacar nuestro planeta, querían matar a la realeza y hacerse con el poder. Sus visiones eran incuestionables, por eso todos estamos en alerta roja, vigilando y a la espera de lo que estaba por llegar.
Por un momento, temí que si llegaban los invasores podrían dar con nuestra casa del bosque, pero ese temor enseguida se desvaneció, porque nuestra casa estaba situada en un punto estratégico muy especial desde el punto de vista de único energético. Júpiter, al igual que todos los planetas, posee un fuerte sistema energético repartido en forma de líneas que lo cruzan en varios sentidos, y nuestra casa se hallaba construida, no por casualidad, en un lugar donde confluían dos corrientes de energía muy poderosas, por lo que era un lugar como muy protegido energéticamente, estaba como entre dos mundos, a mí me recordaba a mi mujer cuando estaba en trance, en medio de alguna visión, que estaba y no estaba, pues lo mismo sucedía con nuestra casa.
En cuanto a la fecha, eso fue hace unos 3.000.000 de años. Nos encontramos en el planeta Júpiter, pero había alguna gran diferencia en el sistema solar, aunque no sabría decir cual, podríamos estar en otro punto del universo. Una diferencia evidente es que entonces el planeta era cálido, no como ahora, y creo que habían mas cuerpos celestes en el sistema solar, aunque eso fue una sensación, no lo vi con claridad.
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Muchas gracias y hasta la próxima.
A. PILAR MARTÍNEZ RUIZ
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