De esta vida, lo que me llama la atención es, primero que no siento miedo ante la posibilidad de morir, no siento que haya peligro incluso aunque nos pueda comer un animal salvaje como era un diente de sable, y segundo, ¿cómo era posible que fuéramos capaces de construir esas chozas donde vivíamos?
Pido ver una vida para contar en RETICULUN y ésto es lo que veo. Hace 50.000 años al norte de América, miro en el mapa físico y estaría más o menos por donde ahora es un lugar llamado Sault−au−Cohon, San Lorenzo, Canadá
Hay mucha nieve, y veo a un diente de sable, es un animal parecido a los tigres de ahora, pero más grande y los colmillos le sobresalen hasta el final de la mandíbula. No tengo miedo, no pasa nada si me come a mi o mis hijos, la muerte es natural y no siento temor.
Somos un grupo de protohumanos, nos parecemos a los monos, la cabeza y los ojos se parecen a los de los humanos, pero la zona de la boca es prominente, parecida a los simios. La piel es oscura y estamos cubiertos de pelo negro, sin embargo nosotros andamos erguidos y la postura es de humanos.
Lo que me extraña es que veo la choza en la que vivo, es circular y está hecha con pieles o algo parecido de color marrón claro, se asemeja a una tienda de campaña. Me llama la atención porque es grande y demasiado moderna para esa época.
Veo a un miembro de nuestra tribu diferente, es albino, tiene el pelo blanco, la piel clara y los ojos verdes y más rasgados que nosotros, es nuestro jefe o algo así. Su mirada me recuerda a la de Jesús, cuando lo vi en otras vidas, por lo demás, aparte de ser alvino, es como nosotros.
Pasa mucho tiempo mirando el mar, es nuestro guía y consejero y esta vez, después de regresar de ver el mar, nos comunica que ha llegado el momento de emigrar.
Nos dice que tenemos que emigrar hacia el sur, es el momento de viajar y expandirnos. Sé que empieza algo nuevo para nosotros y para los que después serán los humanos.
Muchas gracias y hasta la próxima.
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ

0 comentarios:
Publicar un comentario