En esta vida pasada mía yo era una sirena.
Lo primero que recuerdo de esa visualización es una playa de arena muy blanca, con palmeras y un cielo azul, una isla paradisíaca, con clima tropical.
En el instante de la visión, yo estaba en el agua, y era una sirena bebé. Sentía mucho dolor, porque me habían arrojado al agua, junto con otras sirenas bebés, y yo no quería estar allí, sino que deseaba volver al lugar del que procedía, que consideraba mi casa, pero no me dejaban volver. Me sentía desterrada de mi familia, era como si nos desterraran por ser defectuosos yo y algunos más.
Durante la visión, me dolía tanto el pecho que miré a ver qué me pasaba. Vi algo extraño, no teníamos pulmones ni el hueso del esternón, sino que en su lugar había algo extraño, parecido a las ventosas de los tentáculos de un calamar, unas circulares y otras alargadas, algo extraño de explicar, es posible que fueran agallas, pero no estaban localizadas en el cuello, como en el caso de los peces, sino en el pecho, ocupando el lugar del esternón, aproximadamente, es decir, localizadas en la zona central del pecho, de arriba a bajo.
Durante la visión, tuve la sensación de que nos habían creado, y que nos habían arrojado al agua para que pudiésemos respirar, aunque yo sentía que nos habían separado de nuestra familia. Entonces, miré a ver quiénes eran aquéllos que me habían creado, y a los que consideraba mi familia, y vi a un ser felino, con cuerpo humanoide de tipo felino, que estaba de pie, tenía dos brazos y tronco similar a la de los humanos, su piel era similar a la de los actuales leones, en cuanto al color y al tacto, pero la forma de su cara no era ni como la de un gato, ni como la de un león.
La sensación de dolor fue constante durante toda la visión, si bien cuando me adentraba en el agua se aliviaba un poco. No puedo discernir si el dolor físico se debía a la falta de oxígeno, a lo que me habían hecho en el pecho, o a saber que ya no podría volver a estar con los que consideraba mis padres, con mi familia, pues solo era una bebé, y necesitaba su amor, o porque la modificación en el chacra del corazón me afectaba de alguna forma emocional, pues es difícil vivir con un dolor físico de tal intensidad.
Finalmente, no tuvimos más remedio que adentrarnos en el agua, lugar en el que permanecimos a partir de ese momento..
27/09/2.015
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ
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