VIAJAMOS EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO A TRAVÉS DE VIDAS PASADAS, DESVELANDO GRANDES ENIGMAS, CONSPIRACIONES, LA VIDA DE JESÚS, REPTILIANOS, SIRENAS, DRAGONES Y OTROS SERES MITOLÓGICOS, ATLÁNTIDA, OTRAS CIVILIZACIONES PERDIDAS, VIDA EN OTROS PLANETAS... Y MUCHO MÁS.

viernes, 15 de abril de 2016

Vida Pasada REPTILIANOS 27: MUCHACHO HUMANO ASESINADO Y DEVORADO POR REPTILIANOS

 Lo que concluyo de esta vida pasada mía es que LOS REPTILIANOS QUE HABITAN LA TIERRA ASESINAN Y DESCUARTIZAN A JÓVENES HUMANOS HIPNOTIZADOS PARA COMER SU CARNE.
En esta vida pasada mía soy un joven humano bastante joven, de unos 12 años aproximadamente, alto y delgado, con el pelo castaño y largo hasta los hombros. Visto unos pantalones hasta media pierna, de color marrón y una camisa de color blanco sucio o incluso beige clarito, de media manga, atada al cuello con dos cordones de esa misma tela. Parece que estaba paseando en el bosque o jugando y me alejé bosque adentro, porque en ese momento estaba completamente solo.

 Lo primero que veo es un gran tronco de un árbol de gran diámetro, y en su corteza hay una gran brecha muy profunda y oscura vertical, desde el suelo hasta lo que sería más que la altura de un hombre. Entonces, en la parte superior de esa brecha, surgiendo de la oscuridad, veo una cosa muy extraña: es una boca prominente de tipo reptil, no puedo entender lo que estoy viendo. No sé por qué permanezco de pie mirando aquello, sé que lo que estoy viendo no es normal y sin embargo no muevo ni un solo músculo, e incluso parece que soy incapaz de pensar.
Entonces ese ser al que pertenece esa boca da un paso un gran paso hacia delante y se me muestra. Es un reptiliano. Está envuelto en una gran túnica marrón con una capucha cuya sombra oculta casi toda su cara, pero veo ese morro verde prominente con escamas de serpiente, y también veo el reflejo de sus ojos amarillos, con la pupila negra y vertical, y una mirada muy cruel.
Habla o al menos creo, pero en realidad debe ser mediante telepatía, porque no mueve la boca. Me dice “ven”, y lo repite de nuevo, pero yo sigo siendo incapaz de moverme, entonces dice con más vehemencia “ven a mí”, y yo doy varios pasos hasta que me acerco a él. Estoy en trance. Él me agarra el brazo izquierdo con gran fuerza con su mano o más bien garra derecha, verde, cubierta de escamas, con cuatro dedos largos, gruesos y fuertes, acabados en gruesas uñas puntiagudas y duras de color amarillento.
Tirando de mí, me introdujo dentro del tronco hueco del árbol, por un momento no veo nada, no soy consciente de lo que veo, bajo por una estrecha escalera bastante inclinada, y el reptiliano, que va detrás de mí, me clava las dos guarras en los hombros y me sujeta con crueldad para que no me caiga. Después penetramos en un túnel circular pulcramente excavado en la tierra con algún tipo de máquina, no a mano, el reptiliano vuelve a sujetarme de un brazo y a tirar de mí. Comienzo a sentir una vaga y lejana intranquilidad dentro de mí, pero no puedo hacer nada.
Tras caminar un rato llegamos a una pequeña sala cuadrada construida con bloques de piedra que da a otra sala más grande, casi vacía, solo hay una gran mesa de madera rectangular y bajo la mesa hay un pequeño desagüe circular en el suelo. Al verlo comprendo donde estoy: es el lugar donde matan a las presas. Junto a la mesa hay tres reptilianos, muy grandes, fornidos, con la piel verde oscura recubierta de escamas, con el morro prominente dientes acabados en punta, y los ojos amarillos con la pupila negra y vertical, como la de los gatos, y el cráneo prominente hacia atrás. Están vestidos con un taparrabos blanco, no llevan más ropa porque van a mancharse de sangre.
Entonces, el reptiliano que me ha secuestrado me empuja hacia una de las esquinas de la sala, donde hay otro reptiliano, y me quitan toda la ropa, siento todavía más miedo, pero siento también el cuerpo más pesado, han intensificado el trance al que me han sometido. Yo lo veo todo con mis ojos, pero no puedo moverme ni hablar.
Me empujan bruscamente hasta la esquina, y en el techo aparece una cañería circular gruesa de la que comienza a salir bastante agua, me están lavando como quien lava la fruta antes de comerla. Paladeo el agua  me llama la atención que no es como el agua que conocemos en la superficie de la Tierra, ésta tiene un sabor muy profundo a minerales, desconocido para mí, es un agua muy buena, es lo poco que mi conciencia me permite captar.
Después me conducen a la mesa y me tumban, y ya mi pánico es total, dentro de todo mi cuerpo siento como un gran bloque de hielo, estoy completamente aterrorizado, pero no me puedo mover, y siento todo el cuerpo todavía más pesado, están intensificando ese estado de trance en el que me encuentro. Intento abrir la boca y gritar, pero no puedo hacer nada.
Uno de los reptilianos coge un cuchillo bastante largo y afilado. Se acerca a mí, levanta el brazo y me lo clava con fuerza en la parte superior del pecho, y noto como tira fuertemente del cuchillo para abrirme en canal, entonces ya no puedo soportar más y me desvanezco, hasta que finalmente muero.
Desde el momento en que entré en esa habitación supe que allí era donde mataban a las presas, SÉ QUE ME VAN A DESCUARTIZAR Y QUE MI CARNE TODAVÍA CALIENTE VA A SER SERVIDA EN UN BANQUETE, sé que voy a permanecer vivo el máximo tiempo posible porque la gran descarga de adrenalina que se produce en el cuerpo en esas circunstancias le da un sabor especial a la carne que a los reptilianos les encanta.
Muchas gracias y hasta la próxima.

A. PILAR MARTÍNEZ RUIZ

0 comentarios:

Publicar un comentario

Translate

Datos personales

Archivo

statistics

TODO ES POSIBLE. Con la tecnología de Blogger.