Como en otras ocasiones, el 07/08/2015 me encontraba meditando, y en ese momento comencé a visualizar otra vida anterior mía.
Yo era un hombre humano. Era muy alto, llevaba la cabeza rasurada, no tenía pelo en la cabeza, ni en las cejas, ni barba, o puede que nunca hubiese tenido pelo en esas zonas. Tenía la piel que resultaba visible muy muy blanca.
Llevaba una túnica negra que le llegaba hasta los pies, con la que me cubrí la cabeza. Por un momento no estoy segura de que fuese humana, pues me parece que bajo mi cara había otra cara extraña, parecida a las gárgolas que se esculpían en las catedrales, pero cuando vuelvo a visualizarme en el instante de mi visión sigo siendo humano. Puede que en realidad fuese un ser híbrido mitad humano mitad reptiliano.
En cualquier caso, parecía ser una especie de Iniciado especial, y tenía la sensación de que yo podría crear en el futuro una orden secreta a la que transmitir mis conocimientos.
Estaba de pie, parado, y por un momento había una sola cosa que ocupaba toda mi mente, la imagen de un ojo muy parecido al ojo de Horus, pero de color rojo, que veía cada vez más grande, hasta que finalmente comencé a andar.
Penetro en un túnel de piedra natural o excavado con algún tipo de tecnología, pues sus paredes curvas están perfectamente talladas en la piedra y el túnel es bastante largo. Al final llega a una estancia cuadrada también tallada en la roca, bajo tierra, en la que hay una especie de trono también de piedra, y hay sentado un gran reptiliano de ojos rojos, que me está esperando. Él me transmite sus conocimientos y yo los voy anotando en unos pliegos confeccionados con cuero de animales de color claro, con una tinta negra. Esto lo hago regularmente, me pregunto por qué nos transmitía su conocimiento, pues en definitiva creo que esos conocimientos iban destinados a los seres humanos.
A. PILAR MARTÍNEZ RUIZ
0 comentarios:
Publicar un comentario