Lo que destaco de esta vida, es
que a diferencia de otras, cuando muero no veo
a nadie venir a recogerme, lo normal siempre que muero es que los familiares y
conocidos vengan a recogerme. Pero esta vez no vino nadie, simplemente me elevé
y vi mi cuerpo quedarse en tierra mientras yo rápidamente llegué al lugar,
donde supongo, vamos todos después de morir. Rápidamente y sin percibir que transcurriera
tiempo alguno, bajé al vientre de mi futura madre.
Me despierta un olor nauseabundo, es solo olor a sangre, huele a sangre de
una forma muy fuerte. Consigo abrir los ojos y veo cadáveres a mí alrededor y también
sobre mí, veo que mis manos y ropas son de mujer. Doy arcadas y salgo como
puedo, a gatas por encima de los cadáveres. Hay tanta sangre, que ninguna parte
de mi ropa está lo bastante limpia para poder ponermela en la nariz, y tapármelas
para protegerme del fortísimo olor.
Me refugio al final del montón de
cadáveres, en un arco que parece pertenecer a un acueducto o puente pequeño.
Pregunto dónde estoy y lo único que me viene a la mente es Ávila. Pero no
recuerdo nada, cuando me siento en el acueducto solo puedo observar que algunos
de los muertos, muchos de ellos decapitados, llevan un traje blanco con una
cruz roja, parecida a la de los templarios o caballeros, pero no los veo bien. También
hay mujeres jóvenes, yo soy delgada menuda y llevo un vestido largo.
No consigo recordar nada, no sé
quién soy, ni cómo me llamo, ni dónde estoy o qué año es. No sé qué hago aquí
ni que ha pasado, solamente sé que me duele mucho la cabeza. Tengo un golpe en
la parte izquierda atrás de mi cabeza y me duele mucho pero el olor a sangre
sigue siendo muy fuerte.
No percibo si hace frío ni calor, al
menos yo no siento nada respecto a la temperatura, así que, es posible que sea
primavera u otoño. No hay nieve ni olor a descomposición de cuerpos, solo el
olor a sangre, así que la batalla ha tenido que acabar hace poco tiempo, puede
que haga un día, no creo que hayan pasado dos días desde que perdí el
conocimiento entre los cadáveres.
De repente veo que mi cuerpo está en el suelo y yo subo hacia arriba. Veo a
mi cuerpo alejarse en el suelo, me parece que he muerto. Simplemente mi cuerpo
se ha quedado atrás y yo subo, subo y subo. Llego a un sitio oscuro y con
muchas, muchas lucecitas brillantes, creo que son almas, pero apenas me da
tiempo a saber dónde estoy, ya que veo que me voy a dirigir otra vez a la Tierra.
Pregunto desde ahí, dónde estoy, quién soy, qué ha pasado, pero no lo
consigo recordar, mi mente está en blanco, el golpe que me di en la cabeza,
borró y no lo recuerdo así que
En un segundo, antes de darme cuenta, conforme he terminado de subir vuelvo
a bajar y me veo en la barriga de mi futura madre. Intento recordar qué ocurrió
antes de morir, cómo me llamaba, quién era yo, en qué época estaba, pero nada,
no recuerdo nada.
Creo que puedo recordarlo en los primeros momentos de mi nueva vida, cuando
aún tengo poquitos meses, pero lo voy a olvidar muy pronto, en cuanto nazca,
así que ahí dejo de ver la vida.
Es después, cuando decido que ya acabo de ver la vida, cuándo desde mi
mente actual, no desde quién era entonces, pregunto dónde estoy, quién era,
etc. Creo que era el año 1430 aproximadamente, estoy en alguna parte de Ávila,
en un convento cerca de un acueducto, soy monja y creo que había una especie de
reunión de caballeros, o que pasaban por allí o algo así, estaban en el
convento donde vivíamos las monjas y les tendieron una emboscada.
Mataron a todos los que estábamos allí en ese momento, a todas las
religiosas y a los caballeros o lo que fueran. No sé si eran caballeros de
alguna orden en concreto o de otra clase, porque llevaban la ropa blanca con la
cruz roja, pero quienes tendieron la emboscada sabían que se iban a reunir allí
aquel día, así que nos mataron a todos.
Muchas
gracias y hasta la próxima.
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ
0 comentarios:
Publicar un comentario