HUMANOIDE VIGILANDO EL CONOCIDO “POZO DEL DINERO”, APERTURA MUY PROFUNDA CONSTRUIDA POR LOS REPTILIANOS RELACIONADA CON GRANDES CIUDADES INTRATERRENAS EN EL PLANETA TIERRA.
Lo que destaco de esta vida pasada mía es que hace unos 500.000 años en la Tierra habían construidas ciudades intraterrenas habitadas por reptilianos y existían grandes estructuras relacionadas con las mismas, como el conocido “pozo del dinero”, vigilado por otra humanidad anterior creada por esos reptilianos.
Solicito acceder a alguna vida pasada relacionada con el conocido “Pozo del Dinero”, situado en la Isla del Roble, en el océano Atlántico, cerca de Canadá.
Inmediatamente, comienzo a visualizar una vida pasada mía: soy un hombre, en cualquier caso soy macho, aunque no soy como los humanos de la actualidad. Mi cuerpo es similar al de los humanos, aunque soy más alto que los humanos actuales, soy esbelto y fuerte, con la espalda ancha y musculosa. Pero mi cabeza no es exactamente humana, los ojos los tengo muy grandes, más que los humanos actuales, y son de un bellísimo color verde que no estoy segura de que exista en la actualidad. Además, mi frente es bastante más alta que la de los humanos actuales, y existen dos protuberancias en el cráneo de considerable magnitud, parece ser que poseo más masa craneal que los humanos actuales, y además poseo cierto grado de telepatía, que comparto con todos mis congéneres, con los que formo una especie de mente común a la que todos tenemos acceso. Tengo el pelo castaño largo hasta los hombros, y barba castaña.
HEMOS SIDO CREADOS POR SERES ALIENÍGENAS DE TIPO RECTILIANO QUE HABITAN EL PLANETA TIERRA, Y ELLOS, QUE TAMBIÉN SON TELÉPATAS, NOS CONTROLAN A TRAVÉS DE LA MENTE.
En el instante de la visión, estoy de pie cerca del borde de lo que se conoce como “pozo del dinero”, pero en ese momento está completamente abierto, era un túnel circular de pocos metros de diámetro, de paredes totalmente lisas, y de muchísima longitud, pues llegaba hasta instalaciones alienígenas intraterrenas.
Nuestra misión era vigilar la superficie de la tierra donde se abría el túnel, para mantener el perímetro libre de vegetación, especialmente de árboles que pudieran crecer cerca de allí y caer sobre la entrada del túnel, y además, vigilábamos de que nada ni nadie se acercase allí. Estaba totalmente prohibido acceder a las instalaciones a las que conducía el túnel.
Los reptilianos que nos habían creado eran telépatas, y accedían a nuestra mente libremente, de manera que nosotros éramos los ojos y oídos de esos seres en la superficie. Especialmente les interesaba enterarse de si otros seres del espacio exterior se acervaban a la zona, pues los habitantes de la Tierra no éramos ninguna amenaza para ellos, les teníamos muchísimo miedo, a pesar de que no se relacionaban directamente con nosotros prácticamente nunca, nos tenían totalmente controlados. De hecho, nuestra única misión era servirles de ojos, pues yo que estaba vigilando por allí durante todo el día, junto con otros seres de mi especie, estaba totalmente desarmado, al igual que los demás. Únicamente vestía una especie de taparrabos confeccionado con una larga tira de tela de color marrón enrollada varias veces sobre mi cuerpo, por lo que la temperatura era agradable, o bien era verano allí, o es posible que la temperatura de la Tierra en aquel entonces fuera algo superior a la actual.
Cuando anochecía terminó mi jornada de vigilancia, por lo que me marché caminando por un camino que se internaba en un bosque cercano a aquel lugar, en el que vivíamos todos los seres humanoides de la zona, en casas construidas con listones de madera, como las que se pueden ver actualmente en las películas del oeste, pero los tejados estaban construidos con hierba seca.
Cuando estaba llegando a mi casa, salió por la puerta mi mujer, también alta y delgada, con la frete similar a la mía, con dos grandes protuberancias en el cráneo, y con dos ojos muy grandes y muy verdes, como los míos, tenía el pelo castaño claro, muy largo, hasta la cadera, y peinado con una especie de rastas. Era un poco más baja que yo, y su cara era más fina. Tenía una sonrisa preciosa y era muy guapa. Esa mujer, en mi vida actual es mi hija, lo puedo ver en el fondo de sus ojos. La amaba más que a nada en el mundo. No teníamos hijos, ni los tendríamos nunca, pues los seres que nos habían creado nos habían esterilizado para que no nos reprodujésemos, como medida de control de la población humanoide. Todos éramos adultos, pero creo que vivíamos más años de los que viven los humanos en la actualidad.
23/08/2016.
JESSICA MARTÍNEZ RUIZ
BLOG-TODOREPTILIANOS
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