De esta vida destaco,
lo bien que me siento siendo malo. Para ser sinceros, si pongo en una balanza
el maravilloso amor de dios y la sensación de poder de ser un ser absolutamente
malvado, no sé con cual me quedo, pues sin no pienso en los demás, la balanza
se equilibra.
Estoy en una zona con
mucho sol, a mi izquierda veo algo parecido a grandes dunas redondeadas, pero
no son de arena, sino de piedra clara con partes negras en la superficie. Me adentro
en una cueva, tiene dos aberturas en el
techo por donde entra la luz, y más adelante una especie de ventana natural que
me deja ver algo parecido a un mar, es decir, una masa de algún tipo de
líquido, que no puedo saber si es agua u otra cosa y por supuesto roca más roca.
Para ver como soy
miro mi mano derecha que acaricia con las uñas las paredes muy oscuras de la
cueva. Mi mano es negra, no tiene escamas, pero si bultitos pronunciados de
reptil. Tengo cuatro dedos largos y finos, parecidos a las de algunas rapaces,
y uñas largas y también negras.
Miro mis pies y son
más estrechos a la altura del tobillo que donde están los dedos, así que,
parecen que hacen forma de uve, tengo tres o cuatro dedos y uñas más cortas que
las de las manos. Mis patas son largas y finas, con rodilla y muslo. Me miro y
mi cuerpo es muy raro, tras las patas largas y finas al igual que los brazos,
mi tronco es fino y repto, igual de ancho en los hombros que en las caderas,
parezco un cuadrado plano con patas y brazos.
Creo que soy
proto-reptiliano, pues en forma soy más completo que una serpiente pero menos
que un reptil del tipo reptiliano como los que veo normalmente.
Camino por la cueva
adentrándome hasta llegar a una mesa de piedra, tengo la sensación que de voy a
reunirme un grupo de seres como yo, pero no es así. Estoy solo en aquel lugar,
desterrado, no sé si en todo el planeta o en aquella basta zona. Solo comparten
conmigo el lugar los pequeños reptiles que me sirven de alimento.
Camino erguido,
orgulloso, me siento poderoso e invencible. Estoy aquí por malo, estoy
castigado por mis crímenes. Siento la maldad dentro de mí y me gusta esa
sensación, es maravillosa pues me siento intocable, invulnerable, me gusta el
mal y disfruto mucho compartiendo con otros seres, infligiéndolo.
Llevo puesto algo
parecido a una capa negra, o algo largo y negro que me cubre desde los hombros
hasta los pies. No sé si es para protegerme del sol, u otra cosa, pero con ella
me siento identificado como el villano que soy.
No me veo la cara ni
hay donde mirarme para poder verla, así que me pregunto mentalmente como soy, y
tengo los ojos rojos, la piel tan negra como el resto del cuerpo y la trompa
pronunciada. Desde mis ojos de humana, puedo decir que soy horrible, doy miedo,
mis ojos dan miedo y mi mirada asusta.
Solo pienso en
escapar de allí, en el corazón siento una gran rabia por haberme dejado
capturar, por estar allí prisionero sin poder ejercer mi gran maldad.
Esta vida transcurre antes
de que exista el planeta Tierra. Pero si tuviera que situarlo en el espacio,
desde la tierra, el que vi en esa remota vida estaría dirección noreste,
bastante lejos, no sé si en esta u otra galaxia.
Laya Martínez Ruiz
Blog-todoreptilianos
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