VIAJAMOS EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO A TRAVÉS DE VIDAS PASADAS, DESVELANDO GRANDES ENIGMAS, CONSPIRACIONES, LA VIDA DE JESÚS, REPTILIANOS, SIRENAS, DRAGONES Y OTROS SERES MITOLÓGICOS, ATLÁNTIDA, OTRAS CIVILIZACIONES PERDIDAS, VIDA EN OTROS PLANETAS... Y MUCHO MÁS.

domingo, 20 de marzo de 2016

Vida pasada ATLÁNTIDA 2: JOVEN ESPERANDO FIN DE LA ATLANTIDA.


En esta vida pasada mía, yo habitaba en la Atlántida. Era una la isla. Desde uno de los puntos más altos de esa isla, pude ver que muy cerca de la misma habían como paredes de roca en forma circular, rodeándola, una especie de elevaciones montañosas de mediana altura, que rodeaban la isla, o al menos la parte que yo estaba viendo en esa vida pasada. Estas formaciones rocosas pueden ser a las que se hace referencia cuando se dice que habían anillos que rodeaban la isla de la Atlántida. Estas formaciones rocosas estaban muy cerca de la costa de la isla en la que me hallaba. La Atlántida estaba situada en al este del Mar Mediterráneo, y no muy lejos de las costas de África.
En esta vida anterior mía, yo era un muchacho joven, guapo, alto, de complexión atlética, caucásico, con pelo moreno y rizado y corto. Vestía una túnica corta, hasta medio muslo, sujeta en uno de los hombros, dejando el otro y parte del pecho al descubierto.
Tenía la piel bronceada, y en general, muy buena apariencia. Lo más destacado es que, aunque éramos seres humanos, estábamos mucho más evolucionados, dentro de mi cabeza vi brillar mi glándula pineal, y mi chacra corona estaba totalmente abierto, y un gran remolino de energía me conectaba con el universo, también el resto de chacras y sistema energético estaba mucho más desarrollado que en la actualidad.
Estaba de pie, inmóvil, en una plaza adoquinada con grandes baldosas de piedra de color claro, que en realidad era una terraza, construida sobre una colina muy alta que dominaba casi toda la isla en la que me encontraba, y en el extremo opuesto de la terraza en el que yo me encontraba se abría una gran entrada, de grandes dimensiones, que conducía a un templo, y que estaba formada por dos gruesos pilares cuadrados de piedra, y un dintel de esas mismas características, si había alguna puerta que cerrase esa entrada yo no la vi. Encima del dintel de esa entrada al templo había un relieve, de una figura que no puedo describir con gran detalle, porque el muchacho de la visión no lo miraba directamente, sino que lo percibía con la visión periférica, pero sé que La Diosa, no una Diosa más, sino La Diosa a la que venerábamos, la Madre Tierra, la Fuente de Vida del Universo o alguna energía similar.
Yo estaba mirando al mar y estaba bastante triste. El mar estaba completamente vacío, no había ningún barco de ningún tipo en el mar, ninguna pequeña barca de pesca en las aguas cercanas a las playas que se veían desde donde yo estaba, pues hacía ya seis días que los pescadores no conseguían pescar absolutamente nada en nuestras costas, era como si todos los peces se hubiesen marchado, como si estuviéramos ante un mar muerto. Tampoco había absolutamente ninguna persona en la playa tampoco. Se estaban produciendo problemas en el mar, aunque a mucha distancia de donde yo me encontraba, pero estábamos preocupados, y empezábamos a estar asustados por lo que nos pudiera pasar a nosotros.
Casi todos los habitantes de la isla se encontraban en el interior del templo adyacente a la terraza en la que yo me encontraba, en parte porque era un lugar seguro si tenía lugar algún maremoto o inundación, al ser una de las zonas más altas de la isla, pero además estaban orando y meditando, realizaban meditaciones comunitarias para elevar las vibraciones de todo nuestro pueblo, para protegernos, para que en el caso de que ocurriese alguna catástrofe, estuviéramos en paz y en armonía, lo más equilibrados posible.
En el océano Atlántico se estaban produciendo catástrofes de enorme importancia, hasta tal punto que desde el extremo oriental del mar Mediterráneo se llegaban a ver enormes columnas de agua disparadas hacia el cielo, y se llegaban a oír estruendosos sonidos, debían estar produciéndose enormes maremotos, o explosiones, o ambas cosas, aunque no lo puedo determinar.
Pero las alteraciones marítimas que se estaban produciendo en el Atlántico, parece que estaban afectando a nuestra zona porque, como ya he dicho anteriormente, ya no había peces en nuestro mar, lo que era un claro indicio de que las cosas no iban bien, aunque no conocíamos la naturaleza de las catástrofes que se estaban produciendo en la lejanía, ni si éstas nos afectarían, y en caso afirmativo, en qué medida, por lo que estábamos todos muy preocupados.
Entonces, mientras permanecía ensimismado pensando sobre todo esto, una muchacha salió del templo adyacente a la terraza en la que yo me encontraba. Ella era alta, delgada, llevaba el pelo, moreno, liso y muy largo, recogido en una alta coleta. Vestía un vestido de un fino tejido de color blanco, largo hasta los pies, ceñido al cuerpo con un grueso cinturón del mismo tejido blanco, y otras dos gruesas tiras del mismo material cruzadas sobre los pechos, y cayendo hacia atrás por la parte posterior de los hombros, y la falda del vestido tenía bastante vuelo. Además, ella llevaba muchas joyas de plata con turquesas en forma circular engarzadas,  tres círculos en cada uno de los pendientes, una gargantilla y creo que también brazaletes.
Esta muchacha, en mi vida actual es mi hermana y colaboradora en Reticulun, María Martínez Ruiz, y en esa otra vida pasada mía también era mi hermana. Ella había salido a buscarme, y le daba pena hallarme alterado, triste y enfadado por la situación que estamos viviendo, en aquella isla, esperando a ver qué iba a ocurrir, si íbamos a salir ilesos de los cataclismos que se estaban produciendo, o no. Ella me animaba a que estuviera relajado y en paz.
Creo que en esa otra vida pasada mía me pareció que me llamaba algo como Ireneo, y creo que mi hermana se llamaba Perséfone.
En cuanto a la época en la que me encontraba en esa otra vida pasada mía, por un momento me bailaba ante la vista la cifra 9.000 y 7.000, y finalmente se concretó en 7.000 años, aproximadamente, pero antes de Cristo, lo que esto ocurriría hace unos 9.000 años, aproximadamente.

Muchas gracias y hasta la próxima.


A. PILAR MARTÍNEZ RUIZ

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