VIAJAMOS EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO A TRAVÉS DE VIDAS PASADAS, DESVELANDO GRANDES ENIGMAS, CONSPIRACIONES, LA VIDA DE JESÚS, REPTILIANOS, SIRENAS, DRAGONES Y OTROS SERES MITOLÓGICOS, ATLÁNTIDA, OTRAS CIVILIZACIONES PERDIDAS, VIDA EN OTROS PLANETAS... Y MUCHO MÁS.

martes, 15 de marzo de 2016

Vida pasada DRAGONES 1: DRAGÓN ROJO DESPIERTA A PURIFICACIÓN DE UN PLANETA

VIDAS PASADAS SOBRE DRAGONES 
En esta vida pasada mía soy un dragón, un dragón rojo, macho.
Me despierto. He estado dormido mucho tiempo, pueden ser cientos o miles de años, para mí el tiempo carece de relevancia, pues soy inmortal.
Cuando empiezo a estirarme, a alargar mi largo cuello, por un momento me parece que soy como una especie de serpiente, pero en realidad, soy un dragón, de color rojo, macho, “joven” para ser un dragón, pues estoy vivo desde hace milenios, pero como ya he dicho, soy inmortal.
 Lo primero que percibo tras los párpados cerrados es una gran claridad, mucha luz clara, tanta que la veo también tras mis parpados físicos de esta vida, que tenía cerrados.


Cuando mis ojos se abren, me doy cuenta de que son muy grandes, y al parpadear, veo que mi párpado se mueve en sentido vertical, como el de los reptiles. Entonces veo una gran luminosidad, una luz muy clara, muy fuerte, y también percibo mucho calor. Cuando se aclara mi vista veo un gran desierto de arena muy brillante y muy caliente, ante mí se alzaban montañas de arena y un cielo muy iluminado, y todo está muy caliente, de hecho, no crece ninguna vegetación ni se ven animales de ningún tipo hasta donde mi vista alcanza a ver. Incluso es posible que muy cerca de allí hayan volcanes activos, pues, aunque el cielo está despejado, el calor es muy intenso, sé que ningún ser humano ni ningún otro parecido puede caminar por aquella arena que quema bastante, allí no hay nada salvo yo y otros dragones. Estoy segura de que no estoy en el planeta Tierra, pero no sé cómo se llama el planeta en el que me encuentro.
Yo he estado dormido, escondido en una estrecha cueva que se abre en una gran roca. Cuando por fin salgo de la misma, me voy estirando. Cuando miro hacia el suelo, veo mis dos patas delanteras, que están cubiertas de bonitas escamas de color rojo, pero muy duras, y al observar la pata delantera derecha, veo que ésta termina en una potente garra, con cuatro grandes uñas de color negro, muy grandes, largas, duras y afiladas, curvas y relucientes, y puede que atrás donde estaría lo que sería el pulgar tenga otra.
Mi cuerpo es alargado, tengo el tronco alargado, seguido de una larga cola, todo ello recubierto de escamas rojas. Por la parte superior de mi cola hay una especie de crestas, algo parecidas a las de la cola de los actuales cocodrilos, pero mi cola se iba afinando, y acababa en forma de flecha.
En cuanto a mi cabeza, no la puedo ver bien, pero el morro es algo alargado, y en ambos lados de la misma, a la altura de los ojos, tengo una especie de orejas alargadas y terminadas en punta.
 Giro mi cabeza a los lados, mirando mis alas, mientras empiezo a desplegarlas. El armazón o estructura ósea es grande y fuerte, y está cubierta por una especie de membrana de color rojo, en cuanto a la forma en general sol parecidas a las alas de un murciélago, pero mucho más grandes y fuertes.
Soy un precioso dragón rojo. En el interior de mi pecho veo brillar mi corazón de fuego, una gran bola de luz dorada, soy un ser del elemento del fuego. La energía de mi corazón es inmensa, y la vibración energética de mi corazón es muchísimo más elevada que la del chacra corazón humano actual, que ya de por sí puede ser bastante alta.
Sé que he permanecido varios milenios durmiendo en mi cueva, y que ha pasado algo en el planeta en el que, ha habido una purificación del mismo, a través del fuego, y todo lo que no es inmortal ha muerto. Tengo mi cuerpo entumecido al haber pasado tanto tiempo enroscado, con las alas plegadas. De repente, estiro el cuello y lanzó un potente rugido, parecido al que se suele oír en las películas de los dinosaurios, aunque no era igual: estoy llamando a otros dragones.
Me centro otra vez en la energía de mi corazón, es una grandísima bola de fuego que se expande por todo mi ser. Soy un elemento de fuego, sé que puedo escupir fuego, pero no solo simple fuego como el que conocemos los humanos, sino un fuego impregnado de mi energía, que no se puede apagar, que lo abrasa todo, cambiándolo y transmutándolo, yo soy un arma de transmutación, en ese sentido soy un arma importante para el universo.
Entonces, vuelvo a rugir del mismo modo, y comienzo a caminar alejándome un poco de la cueva, lo que al principio produce una leve inquietud, pero comprendo que el proceso de purificación ha finalizado. De repente, desde la lejanía y algo a mí derecha oigo un rugido de respuesta muy potente, y me alegra el corazón oírlo. Identifico esa voz, pertenece a otro gran dragón rojo, más grande que yo y más longevo, y sé que ese dragón en esta vida actual es mi hermana, camino hacia su encuentro y él camina hacia mí, ambos sabemos dónde está el otro y también sabemos que repartidos en ese planeta hay otros dragones escondidos bajo tierra, que van despertando poco a poco. Me siento muy feliz de haber encontrado a quien hoy en día es mi hermana.
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5/10/2015A. PILAR MARTÍNEZ RUIZ

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