VIAJAMOS EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO A TRAVÉS DE VIDAS PASADAS, DESVELANDO GRANDES ENIGMAS, CONSPIRACIONES, LA VIDA DE JESÚS, REPTILIANOS, SIRENAS, DRAGONES Y OTROS SERES MITOLÓGICOS, ATLÁNTIDA, OTRAS CIVILIZACIONES PERDIDAS, VIDA EN OTROS PLANETAS... Y MUCHO MÁS.

viernes, 15 de abril de 2016

Vida pasada CONSPIRACIONES 3 (3/3): LOS 13 QUE GOBIERNAN EL MUNDO


Esta vida es la continuación de “Vida pasada conspiraciones 3(1/3)” y “Vida pasada conspiraciones 3(2/3)”, al preguntar por que soy juez y al mismo tiempo participo en conspiraciones de la iglesia.
De esta vida destaco como 13 individuos, hombres y seguro que algún reptiliano, controlan y dominan en la sombra al menos Europa y puede que otros continentes, cómo todavía hoy día nadie sabe de su existencia que seguro que siguen activos y manejando la vida de los simples mortales como nosotros.

   Soy un chico de Marsella, estamos en 1689, tengo 15 años. Me han raptado y cubierto la cabeza. Tras un largo viaje llegamos a mi lugar de destino. Voy caminando por un pasillo de una construcción de piedra que conduce a otro y a otro, parece como si estos pasillos fueran secretos, subterráneos. Al final llegamos a otro con pequeñas ventanas que quedan a mi derecha. Los muros son muy gruesos´
   Este recorrido finalizó en un claustro, es decir, un patio interior rectangular rodeado de columnas que sostenían arcos de medio punto, el cual quedaba a mi izquierda. Caminamos por el segundo piso del claustro que me recuerda a un convento o alguna construcción similar.
   Terminamos frente a una puerta de madera oscura, grande y encajada en un arco, está cerrada con llave, el hombre que me acompaña la abre, así, hasta que abre la tercera puerta que da a una habitación oscura, me empujan dentro y me dejan allí.
   No entiendo nada, tengo miedo, todo está oscuro, yo creía que era un hombre valiente, pero no, siento que soy un niño y no encuentro valor por ningún lado. Pregunto qué hago allí y en ese momento no lo sé, así que pregunto qué hago allí desde el conocimiento que tendré en un futuro y entonces comprendo.
   Es por mis ojos, son verdes y por lo visto tienen la misma forma que los de un hombre importante, me parezco a alguien influyente y ese parecido es demasiado evidente para pasar desapercibido, soy su hijo y eso puede traer problemas, así que de momento estoy aquí encerrado.
   Me adelanto en el tiempo y un hombre viene y me saca de la habitación donde estoy retenido. Comenzamos a caminar y el va a mi derecha. Este hombre va vestido, todo de negro, es moreno de ojos negros y tez muy blanca, es guapo, tiene unos 35 años, lleva bigote terminado en punta hacia arriba y perilla. Me da buena impresión, parece un hombre feliz y camina seguro de si mismo y parece que le gusta su vida. Me dice que a partir de ahora siempre debo caminar con la cabeza erguida, con la vista al frente y los ojos mirando alrededor, debe parecer que solo miro al frente, pero en realidad debo de verlo todo y observarlo todo, saber siempre que está pasando donde yo esté.
   Intento ver cómo voy vestido, pero no puedo porque voy mirando al frente, me viene a la mente ropas viejas y raídas, como harapos, pero en ese momento no puedo mirarlas.
   Vamos caminando sin abandonar el edificio y veo columnas sobre las que se apoyan los arcos del mismo estilo que los que vi cuando llegué allí, mientras me conducían a la habitación donde estuve retenido. Había varias filas de columnas, sobre las que se apoyaban arcos que creo que eran de un color más claro, formando así las distintas naves del lugar. Comenzamos a caminar a lo largo de la nave central y al fondo veo una apertura por donde se ve luz del Sol. Donde estamos ahora está iluminado por luz natural, pero no hay Sol directo.
   Al entrar a ese lugar, el hombre que me acompaña me indica que me ponga debajo del haz de luz. Miro hacia arriba pues quiero ver de dónde procede dicha luz y veo una bóveda transparente, se encuentra a gran altura, como a dos pisos, es redonda y de ella salen nervios que se apoyan en las columnas que llegan al suelo, son seis divididas de forma equitativa.
   Es como si en la bóveda se dibujara una estrella de seis puntas y las columnas dibujan las seis separaciones en las que queda dividida la estancia. Como la bóveda esta alta e incrustada en el techo, la luz solar no lo ilumina todo, sino que lo que hay a unos metros tras las columnas queda en penumbra.
   Alguien me pregunta cómo me llamo y les digo que Pierre, y que cuántos años tengo, les respondo que creo que 15.
   Pregunto a mi mente del futuro quienes son esas personas y de los seis compartimentos que forman los pilares,
   1− En el primero en que me fijo está a mi derecha y hay cinco hombres, todos llevan una Mitra blanca y uno es el Papa.
   2−A su derecha está el siguiente compartimento que queda frente a mí, en él hay un hombre, no sé quién es
   3−En el siguiente compartimento hay otro hombre, ese es mi padre
   4−En el contiguo hay otros tres hombre, tampoco se quienes son.
   5−En el siguiente, tras de mí está el hombre que me condujo hasta allí
   6−Y en el último, otro hombre que tampoco conozco.
   Entre ellos se conocen aunque creo que cada uno va por su camino. En total son trece los hombres que había ese día allí conmigo.
   Cuando salgo de ese edificio voy con la cabeza cubierta, igual que cuando entré en él. Nunca vuelvo a ir a aquel lugar y al preguntar por él, la respuesta es que ahí está el centro de mando del mundo conocido, la sede del poder. Pregunto quiénes son y solo sé que son una hermandad o algo así. Pregunto si son el priorato de Sion, o los rosa cruces y la respuesta es que no, que esos nombres son cortinas de humo para desviar la atención de la verdadera cabeza pensante que lo domina todo.
   


MARÍA MARTÍNEZ RUIZ

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