Estoy en Marte, hace unos 14.000.000 de años.
Lo primero que veo es un lago o río tranquilo que está rodeado por unas montañas rojizas no muy altas, miro como salen del agua algunos animales y yo imagino que me sumerjo en esas aguas y nado.
Pregunto quién soy, solo puedo verme los pies que están compuestos por tres falanges unidos por membranas, mi piel el amarilla y verdosa clara brillante pero no distingo escamas, y soy hembra. Estoy atada a un poste y no puedo soltarme.
Varios animales que parecen dinosaurios se acercan a mí, pero no me hacen nada, algunos pueden volar, otros son terrestres. Yo los controlo con mi mente, por eso no pueden hacerme nada.
A mi derecha hay un ser extraño, alto, vestido de blanco, solo distingo su carabela, pues es un esqueleto, pero es vaporoso, semifisico. En su mano derecha lleva un bastón también de color claro más alto que el mismo, con extraños dibujos tallados. Está allí para vigilarme y asegurarse que muera pues a él no puedo controlarlo con mi mente, como a los demás seres de allí. Estoy en aquel lugar condenada a morir.
Este ser blanco que me custodia se parece a la imagen de la muerte que tenemos en nuestra cultura, pero en vez de llevar una túnica negra y una hoz, lleva una blanca y un bastón.
El cielo es azul claro y sobre las pequeñas montañas se distinguen tres esferas como planetas, lunas o satélites, parece que estuvieran en menguante o creciente, pues la esfera no se ve del todo completa.
Muchas gracias y hasta la próxima.
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ
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