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viernes, 15 de abril de 2016

Vida pasada REPTILIANOS 22: REPTILIANO PROMULGANDO LEYES A FAVOR DE LOS HUMANOS


Lo que concluyo de esta vida pasada mía es que han existido ALGUNOS REPTILIANOS BUENOS, que han luchado por proteger a los seres humanos.
 Solicito acceder a alguna vida pasada mía sobre reptilianos que hayan beneficiado a la humanidad, si es que ha existido alguna.
Inmediatamente comienzo a visualizar otra vida anterior mía: soy un gran macho reptiliano, muy alto, bastante esbelto, tengo la musculatura bastante marcada bajo la piel, bien desarrollada, pero no soy tan corpulento como otros grandes machos reptilianos que he visto en otras vidas pasadas.  Soy bastante fuerte, pero estoy algo delgado, mi piel es verde pero en la zona delantera de mi cuerpo, lo que sería el pecho y la tripa, la piel es bastante más clarita, y toda ella está recubierta de suaves escamas. Tengo una larga cola que me arrastra hasta el suelo.

Mis ojos son rojos, rasgados, con el iris estrecho como los de los actuales reptiles o gatos. La parte del morro es bastante prominente y tengo una boca llena de dientes, muchos de los situados en la parte delantera están acabados en punta, aunque me da la sensación de que no los utilizo para comer carne, por lo menos no habitualmente, creo que soy prácticamente vegetariano. Mi cráneo es alargado en la parte posterior.
En el instante de mi visión estoy de pie, cerca de la gran puerta de la ciudad subterránea de los reptilianos en la que estoy residiendo habitualmente. La puerta es cuadrada  y muy grande, y está prácticamente abierta en una pared de roca de una colina alta, que por dentro debe estar al menos parcialmente hueca, y ahí se abre la puerta cuadrada de la base reptiliana subterránea.
En cuanto a la localización de esa base reptiliana subterránea, está en el planeta Tierra, en alguna parte del noreste de África, no muy lejos de lo que sería Egipto, pero no exactamente allí.
Yo estaba de pie, cerca de la entrada de mi ciudad, contemplando un poblado humano que se había establecido en un valle situado junto a la colina donde yo me encontraba, pensando acerca de sus habitantes, y me llama la atención que estos humanos NO se ocultaban de los reptilianos, muy al contrario de lo que suelo ver en otras vidas pasadas.
 Yo era un reptiliano. En cuanto mis emociones, la sensación era muy extraña, porque me sentía totalmente nulo, neutro, no sentía ningún tipo de emoción. En ese momento pensaba muchas cosas, era muy inteligente, y en algunos sentidos era más avanzado que los humanos, estoy segura de que me comunicaba telepáticamente con otros seres de mi raza, pero a nivel emocional era totalmente nulo.
Sin embargo, yo estaba más adelantado que muchos otros de mi raza. Sentía cierta preocupación por la raza humana, y participaba en la elaboración de leyes y normas que favoreciera que los humanos tuvieran unos derechos mínimos, como el derecho a la vida, la dignidad, la seguridad e integridad física, que nadie nos atacará, etc. Esas normas y leyes se plasmaban en placas de metal muy finitas, cuadradas, y se entregaban en distintas ciudades controladas por lo reptilianos para que se supiera que deberían acatar esas normas.
Yo y otros como yo abogábamos porque ciertamente los humanos trabajarán para nosotros, ya que para eso estaban, ese era su único propósito, pero habida cuenta que eran seres vivos, con cierto nivel de conciencia, no se les podría tratar como a esclavos, con una crueldad extrema, sin preocuparnos por su vida, aunque fuera una raza prolífica, sino que debíamos velar por su seguridad, por su vida, por su dignidad, darles libertad para que ellos vivieran libremente dentro de lo posible, respetándonos a los reptilianos y a nuestra superioridad jerárquica, pero que entre ellos fueran libres para organizarse socialmente, construir sus ciudades a su gusto, establecer sus normas internas para regirse entre ellos etcétera.
Yo no era Enki, pero me pregunte si yo le había conocido en esa vida, y efectivamente tuve un recuerdo de un momento reciente anterior al de la visión de esta vida pasada, yo estaba en el mismo sitio donde estaba ahora, mirando el poblado humano, reflexionando, algo que al parecer hacía con bastante asiduidad, y en un momento dado me di la vuelta y vi un reptiliano, también delgado, envuelto en una túnica blanca con capucha, que medio ocultaba su rostro, y que salía de nuestra ciudad. Yo le miré y se giró y me miró, vi su cara y él era Enki, sí que nos conocíamos y nos tratábamos habida cuenta de que ambos teníamos una concepción similar sobre los seres humanos y la vida que se merecían tener y luchábamos por ello. Me sonrió y luego siguió su camino.
En cuanto al tipo de reptiliano que yo era, me vienen a la mente en Los Nungales a los que se hace referencia en las obras de Antón Parks “El Secreto de las Estrellas Oscuras” y otras, puede que yo fuera uno de esos nungales.
Muchas gracias y hasta la próxima.

A. PILAR MARTÍNEZ RUIZ

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