Yo era una chica joven, por la ropa, el cabello y lo sucia que iba, parece que estaba en alguna época prehistórica. Estaba en una cueva de unos dos metros de profundidad, escondida en un pequeño hueco.
Un reptiliano me buscaba para comerme, este ser era aterrador, tenía el cuerpo grande de unos dos metros, grandes espaldas y cintura estrecha, muy musculoso, era de color verde oscuro y negruzco.
La mandíbula era pronunciada con dientes como los de los cocodrilos y creo que tenía cuernos u orejas como los hipopótamos y algo como rastas en la cabeza. Los ojos tenían mas forma de humanos que de reptil, o esa fue la impresión que me dio.
Estaba muerta de miedo, lo vi solo un segundo que me asome a ver si estaba allí, y seguí agachada en mi escondite. Creo que no me comió, pues solo recuerdo el miedo que tenía y si me hubiera encontrado creo que lo hubiera visto en la visión. Pero no era algo nuevo, sabía de su existencia y de sus gustos alimenticios.
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ
0 comentarios:
Publicar un comentario