Continúa de “Vidas pasadas ENIGMAS(1/3): ALIENIGENAS AYUDANDO A HUMANOS”, en la que soy una científica que trabajo con
alienígenas, unos seres casi translucidos y parecidos pero no iguales que los
grises.
Lo curioso de esta vida es que los
alienígenas que nos ayudaban y nos respetaban, tuvieran que abandonar la
Tierra, como si el planeta pasara de unas manos a otras por turnos, y también
que no tuviésemos miedo de nada, estábamos en paz y éramos felices, tuvo que
ser en un momento posterior cuando el miedo tal y como lo conocemos ahora, se
implantara en nuestra sique.
El
tiempo de los alienígenas en la Tierra se ha acabado y ya no están con
nosotros. Los echo de menos, se fueron con mucho dolor en su corazón, pero este
planeta no es suyo y no les quedo más remedio que irse. Mi instructor y amigo más
allegado me dijo que cuidara de nuestro dragón.
Estoy
ante una columna de oro, esta labrada con dibujos y mide unos tres metros.
Sobre ella hay algo parecido a un recipiente cuyo interior arde como una
antorcha grande, es cuadrado y también está hecho de oro. Queda a mi izquierda
y da paso a un parasol cuadrado que se apoya en cuatro columnas, me recuerda a
los tejados chinos. En el centro hay un sillón donde me dispongo a esperar.
Observo
el paisaje, estoy en lo alto de una montaña, veo las altas montañas, están cerca,
tienen gran desnivel y mucho verde. A mi derecha veo el puente que parece de
piedra, que he tenido que atravesar para llegar al lugar donde estoy.
Ya han
pasado más de 125 años desde que clonamos al dragón rojo, lo estoy esperando,
ese es el lugar donde nos vemos. Lo veo llegar y se posa frente a mí, ante la
columna de oro. Es un ser precioso, ceo que es una hembra joven. Estoy maravillada
al ver lo que considero mi creación.
Yo soy muy mayor y me debato
entre morir o regenerar mi cuerpo. Debido a mi trabajo de científica se como
cambiar la información de mi ADN para que mi cuerpo sea joven, aunque yo seguiré
siendo la misma y no sé si es bueno vivir demasiado tiempo. No siento que tenga
miedo, si considero no morir es por seguir junto a mi dragona, no por miedo ni
a morir ni a nada.
El alma de los humanos de aquel
entonces no sufría como las de ahora, al menos yo noto algo diferente en el
espíritu. La vida en aquel entonces era una experiencia divertida, ahora puede ser un
calvario inimaginable en aquellos maravillosos años donde solo reinaba la paz,
al menos que yo supiera.
Pregunto
cómo puede ser que la columna sea de oro, y resulta que el arte de la alquimia
esta desvelado para los humanos en esa época. Transformar elementos no tiene
ningún misterio, y el oro debido a sus cualidades, es un metal valido para casi
todo.
Muchas
gracias y hasta la próxima.
MARÍA MARTÍNEZ RUIZ
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