Lo que destaco en esta vida pasada mía es que en el planeta Tierra existen
instalaciones subterráneas extraterrestres, que al menos hasta hace poco, han
estado ocupadas.
En esta vida pasada mía, soy un
hombre de mediana edad, alto y delgado, y tengo el pelo castaño y largo,
recogido en una coleta, y bigote y perilla también castaños. Visto una camisa
blanca, un pantalón claro y unas botas altas.
Soy un arqueólogo. Estoy en el
norte de África y el año 1.920 aproximadamente. Me hallo con otras personas, en
una excavación, porque estamos buscando los restos de una ciudad antigua, pero
he recibido una fuerte intuición y he cogido una pala y he caminado a cierta
distancia de donde están excavando el resto, de manera que en el momento de la
visión, estoy solo.
El terreno es semidesértico,
bastante llano. El color de la tierra es claro, pero con un tinte de
ligeramente rojizo, y hay pequeños arbustos resecos dispersos.
Cuando mi intuición me dice con
voz muy fuerte que comience a acabar en un punto determinado, lo hago, y al
poco tiempo me llevo una sorpresa enorme, porque se hace un agujero en el suelo
no muy grande, de menos de un metro de diámetro y cuando me asomo veo el interior de un túnel, cuadrado, evidentemente
es artificial, fabricado de una manera o con algún tipo de material que yo a
simple vista desde arriba no lo reconozco, y me quedo muy impresionado,
pero al mismo tiempo percibo
una sensación de peligro muy grande, siento mucho miedo y que de alguna manera
estoy en una grave situación de peligro, así que me alejo un poco, y
al final encuentro un par de tablas y con ellas y algunos arbustos secos
intento disimular el agujero para que nadie lo vea y nadie corra peligro y
vuelvo a la excavación.
Yo estaba muy sorprendido y preocupado
por lo que había descubierto. Al día siguiente, volví a ese lugar, con algún
material para escalar. Cuando llegué a ese lugar, clavé en el suelo dos piezas
de metal de las que se usan para escalar, y até a esas piezas una escalera de
cuerda, la dejé caer en el interior del agujero del suelo y bajé por ella hasta
el pie del túnel.
Cuando llego al suelo, a la base del túnel, se enciende una luz
del techo, y conforme camino por el túnel se van encendiendo más luces, muy
blancas y deslumbrantes, las luces más potentes que yo haya visto nunca, deben
de haber sensores de movimiento, y esto me impacta, porque en esa época esto es
desconocido. Incluso las paredes están construidas con un material que yo desconozco,
a pesar de ser arqueólogo, son totalmente lisas y el túnel es
perfectamente plano, horizontal y muy, muy largo. Se extiende a ambos lados de
donde yo estoy hasta que se pierden de vista.
De repente, miro a mis pies y observo
que el suelo está impecablemente limpio. El día anterior yo había abierto un
agujero en el techo del túnel, por lo tanto, si el lugar esta abandonado y no
hay nadie, los restos deberían estar en el suelo, pero no lo están, con lo cual,
resulta evidente que ese sitio
está ocupado por alguien, y eso incrementa muchísimo más la sensación de miedo
que ya tenía.
Decido subir y volver a tapar
el agujero lo mejor que puedo y me marcho de allí. Lo que sí sé es que el túnel
en dirección Este debe tener una cierta longitud, porque estoy en una especie
de meseta, y a unos 200 ó 300 metros, o puede que algo más, pero no mucho, la
meseta llega a su fin y el terreno desciende en una pared casi vertical hacia
un pequeño valle. Entonces pienso que llegado a ese punto, el túnel finaliza o bien
se inclina y cambia su trayectoria, así que decido que volver a investigar al
día siguiente. Pero en realidad hay más distancia, porque tardo bastante tiempo
en recorrer la meseta a pie.
Cuando vuelve a amanecer al día
siguiente, cojo algunos útiles y provisiones y vuelvo al lugar de mi
descubrimiento, avisando a los miembros de mi expedición de que voy a pasar dos
días y una anoche en el desierto, por lo que también llevo algunas provisiones
y una pequeña tienda de campaña, por si hay alguna tormenta de arena poder
refugiarme, pero no me hizo falta.
Cuando llego de nuevo a ese
lugar ya ha transcurrido gran parte del día, por lo que enciendo una pequeña
fogata y extiendo cerca de ella mi saco de dormir, y consigo dormir con un
sueño ligero, aunque no mucho. Cuando vuelve a amanecer, recojo todo y sigo
caminando, y llego hasta el borde de la meseta, y en la pared descendente busco
y efectivamente encuentro
una cueva bastante amplia, pero muy cerca de su entrada, lo que hay en realidad
es una puerta cerrada, construida con un material similar al del interior del
túnel, podría parecer hormigón, pero no lo es, pienso que podría ser roca
fundida y moldeada que ocupa exactamente el contorno de la cueva.
Observo que por allí no hay
ningún sendero, por lo tanto quien
esté ocupando ese lugar y utilice esas puerta no lo hace desplazándose por el
suelo, ya que no hay marcas en el terreno, y sin embargo es
evidente que se trata de una entrada o de una salida conectada con el túnel
subterráneo, pero de qué o de quién no lo sé.
Vuelvo a sentir una gran
sensación de peligro y decido marcharme por el momento, mantengo mi
descubrimiento en secreto, pero pensé que o bien personas con una tecnología
que nosotros desconocíamos o bien seres extraterrestres estaban usando esas
instalaciones porque es evidente que estaban ocupadas.
JESSICA MARTÍNEZ RUIZ
BLOG-TODOREPTILIANOS
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